Banquisa ártica: extensión media mensual abril 2010 según AMSR-E

Hace unos días ya comentábamos que abril iba fuerte en cuanto a la extensión de la banquisa ártica.
Con el mes ya concluido, podemos indicar que la extensión media mensual del hielo marino ártico en abril de 2010 es la mayor registrada para dicho mes en el período 2003-2010 cubierto por los satélites AMSR-E, con 13.835.700 km2. Lo vemos en esta gráfica:
arctic sea ice april 2010 monthly amsr

A la espera de la actualización de los datos del NSIDC, que arrancan en 1979, a ojo podemos indicar que la extensión media mensual de abril 2010 probablemente sea la más alta desde 2001, situándose aproximadamente en la media del período 1979-2000.

Ya comentábamos también hace una semana como las temperaturas en el Ártico durante el pasado mes de abril han sido más cálidas que la media climatológica, excepto en el mar de Okhotsk, la parte sur del de Bering y en torno a Islandia:
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A pesar de ello, este buen comportamiento de la banquisa durante abril podría quizá interpretarse como una primera consecuencia del régimen de fuerte AO negativa del pasado invierno, que ha debido limitar el flujo de agua atlántica hacia el Ártico, ha extendido el hielo y el agua superficial ártica en zonas como el mar de Barents y ha imprimido en la banquisa un movimiento de recirculación anticiclónica en el interior del Ártico.

Al margen de esto, las condiciones concretas en los mares de Okhotsk y Bering, con temperaturas más frías de lo habitual y un régimen de vientos favorable para la expansión del hielo, ha propiciado que en estas dos zonas la extensión se halla mantenido también en abril por encima de la media, lo que ha favorecido este buen comportamiento general del hielo ártico en el pasado mes. Hablábamos hace un tiempo del mar de Bering aquí.

En pocos días, la extensión de la banquisa ártica comenzará a bajar con más fuerza, y todo el hielo creado en invierno en estas zonas de la periferia ártica irá inexorablemente desapareciendo. Por ello, en principio no hay una relación directa entre una extensión invernal elevada y un mínimo de verano también elevado. No obstante, los efectos de la AO mencionados anteriormente, así como la mayor presencia de hielo multianual respecto a los años inmediatamente anteriores, hacen pensar en la posibilidad de un mínimo de verano algo más elevado que en los últimos años.
Aunque, en cómo se desarrolle realmente la estación de deshielo, tendrán también mucho que decir las condiciones atmosféricas y de circulación de la banquisa que vayan desarrollándose desde ahora hasta y durante el propio verano. No hay que olvidar que a pesar del inicio de recuperación observado últimamente, la cantidad de hielo multianual en el Ártico sigue siendo muy inferior a la habitual hasta hace unos pocos años, por lo que la banquisa sigue encontrándose en una situación de vulnerabilidad respecto a condiciones meteorológicas desfavorables en verano. El tiempo irá despejando estas y otras dudas.

Fuentes:
IARC/JAXA-AMSR-E
NSIDC
NCEP/NCAR Reanalysis

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