Hielo multianual en el Ártico en septiembre de 2010

Terminábamos la segunda parte del balance del verano comentando como una posible recuperación de la extensión del hielo multianual respecto a los años anteriores se había visto en buena medida truncada, a causa de las condiciones mayoritariamente desfavorables durante la estación de deshielo. Y dejábamos pendientes los datos oficiales de la edad del hielo superviviente al alcanzarse la extensión mínima de este verano.

A la espera de dichos datos, comentábamos que a primera vista parecía que la cantidad de hielo multianual y su edad media podrían ser bastante similares a las de hace un año.

Sin embargo, según los datos publicados recientemente por el NSIDC, la situación sería algo peor de lo que pensábamos.

Aquí tenemos cómo quedarían la edad y posición del hielo marino ártico en el momento del mínimo del verano, alcanzado el 19 de septiembre según los datos del NSIDC:

En verde se muestra el hielo que ha sobrevivido al menos a tres veranos; en azul el que lo ha hecho al menos con dos; y, en rosa, el que acaba de superar su primer verano (se usa un umbral mínimo del 40% de concentración general para representar una zona como hielo; a su vez, se requiere una concentración mínima de un 40% de hielo multianual para que una zona sea representada como tal).

Aquí tenemos el mismo mapa pero comparándolo con los de los años anteriores, 2007-2010:

Y aquí la gráfica del NSIDC mostrando el porcentaje correspondiente a cada grupo de edad de la banquisa al final del verano en el período 1981-2010:

Se observa que el porcentaje de hielo multianual sería en torno a un 5% inferior al existente un año antes. Se trataría del segundo porcentaje de hielo multianual más bajo de la serie, superando tan sólo a 2008, que terminó el verano con un porcentaje de hielo multianual entre un 5 y un 10% inferior al de este año. Además, la disminución de este año se concentraría en el hielo de mayor edad.

Haciendo un cálculo aproximado en base a los porcentajes que se observan en la gráfica del NSIDC, así podrían cuantificarse la extensión y área de la banquisa al final del verano en los últimos tres años según su edad (número de veranos a los que ha sobrevivido):

Por otro lado, el cambio que este mapa supone entre la situación al final de julio y en el mínimo del 19 de septiembre, se puede ver en esta animación que muestra alternativamente los mapas con la edad del hielo proporcionados por el NSIDC para esas dos fechas:

Se observan algunos cambios que resultan un tanto extraños, como la aparición de más hielo de primer año(rosa), o aparentes transiciones de verde (3 veranos o más) a azul (2 veranos).

Sin embargo, hay que recordar que el mapa proporcionado por el NSIDC aplica también un umbral del 40% de concentración para el hielo multianual. Es decir, que para que un pixel aparezca coloreado como hielo multianual (verde o azul) la concentración mínima de hielo multianual en su interior debe ser del 40%.

Así, por ejemplo, si un pixel tiene un 39% de hielo multianual y un 5% de hielo de primer año, se mostrará de color rosa, como hielo de primer año.

Esto supone que estos mapas dejan fuera de su cuenta la parte de hielo multianual que queda por debajo del 40% de concentración. La importancia de esta parte variará en función de la concentración media, o del grado de compactación, de la banquisa. Así, cuanto menor sea la concentración media, más hielo multianual tenderá a quedar no recogido en el mapa. Este septiembre ha sido el de menor concentración media de la serie (no hay que tener en cuenta los valores previos a 1987, afectados por la transición de los satélites SMMR a los SSMI- ver aquí):

(Fuente)

Las causas de esta menor concentración media podrían buscarse en la circulación ciclónica que predominó durante todo julio y la primera semana de agosto.

Pero, probablemente, también en un precondicionamiento proveniente del invierno anterior. Durante el mismo, se produjeron repetidas fracturas en las placas de hielo multianual, con formación de hielo nuevo entre ellas. Estas fracturas se ocasionaron posiblemente gracias a las temperaturas algo por encima de la media y a los fuertes vientos del NE originados en el marco de la AO extremadamente negativa del pasado otoño e invierno. Todo esto se tradujo en concentraciones de hielo multianual algo inferiores a lo habitual en los años anteriores. (paradojas de la extrema AO- de 2009/2010, que mantuvo el hielo multianual en el interior del Ártico pero lo fracturó de esta forma; ver la contribución de Gauthier et al. a las predicciones de expertos para el mínimo de este verano).

Teniendo en cuenta el efecto de la concentración media menor en los mapas y datos de hielo multianual del NSIDC, quizá no andáramos tan descaminados al pensar en unas cifras similares a las de hace un año, y no un 5% inferiores.

Además, el mapa del NSIDC parece mostrar algunas discrepancias con los provenientes de otras fuentes, como los del Servicio Canadiense, que al norte de las islas del Archipiélago Canadiense muestran concentraciones de hielo multianual de entre el 80 y 90%, aparentemente superiores a las mostradas por el NSIDC para esa zona:

A su vez, la deriva de alguna boya del IABP (5312) tampoco parece cuadrar con el cambio en la preponderancia de pixeles verdes a azules que se observa en esa zona entre los mapas de julio y septiembre provenientes del NSIDC.

En todo caso, es difícil establecer el alcance de estas discrepancias sin extender el análisis a años anteriores. En todo caso, si hay novedades al respecto, las transmitiremos.

Como comentábamos en el balance del verano, será a partir de ahora decisivo lo que ocurra durante los próximos meses invernales, siendo lo conveniente para la banquisa una situación de AO- y recirculación de hielo en el interior del Ártico, aunque probablemente lo ideal para la banquisa sería que el estado negativo de este índice no fuera tan extremo como el del pasado invierno.

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