Hielo multianual en septiembre de 2014: bien, pero no tanto

El hielo multianual es aquel que ha sobrevivido al menos a un verano. Su importancia radica en que suele presentar un grosor y una resistencia a la fractura mayores que el hielo de primer año. En general, a hielo más viejo corresponde hielo más grueso y resistente al deshielo estival.

Durante este año hemos ido siguiendo la deriva del hielo multianual desde el mínimo del pasado 2013, que recordemos supuso una significativa recuperación en la cantidad y calidad del hielo multianual, pese a quedarse aún lejos de los valores previos a 2007.

2014 suponía una oportunidad de consolidación de la recuperación iniciada el año pasado. La situación de partida era relativamente buena, y una tasa de supervivencia del hielo multianual cercana a la del año pasado habría supuesto otro considerable empujón hacia arriba, que podría haber llevado a la cantidad y calidad del hielo multianual hasta niveles no vistos desde 2006. Sin embargo, agosto y septiembre han hecho mucho daño a la gran lengua de hielo multianual que se había adentrado en los mares de Beaufort y Chukchi, que finalmente se ha visto muy reducida.

Así pues, pese a registrarse una ligera mejoría respecto al año pasado, dicha mejoría es muy débil. A grandes rasgos, podríamos decir que el hielo multianual está igual que hace un año. No está mal en el contexto de los últimos años, pero se ha desaprovechado la oportunidad de consolidar la recuperación emprendida en 2013, y la banquisa ártica en conjunto sigue presentando una escasez de hielo multianual que la hace más vulnerable a las situaciones desfavorables que se le puedan presentar, sobre todo durante la temporada de deshielo.

En esta imagen tenemos la distribución del hielo clasificado según su edad, justo en el mínimo de 2013 (izquierda) y 2014 (derecha) (azul oscuro, hielo que acaba de sobrevivir a su primer verano; azul claro, hielo que ha sobrevivido a dos veranos; verde, tres veranos; amarillo, cuatro; rojo, cinco o más veranos).

(Fuente de los mapas)

A continuación, los mapas de los años anteriores, de 2007 a 2012:



Y esta sería la gráfica mostrando la evolución en la extensión del hielo clasificado según el número de veranos a los que ha sobrevivido en los mínimos de 2006 a 2014 (obtenida contando pixeles en los mapas anteriores):

arctic multiyear sea ice 2014 september

Niveles muy similares a los del año pasado, aunque en conjunto podríamos hablar de una ligera mejoría. El hielo más viejo, tanto el de 4 años como el de 5 y más, han aumentado levemente, y su suma es la más alta desde 2007. El de 3 años ha descendido respecto al año pasado, aunque esto se ve compensado por un aumento mayor en el de 2 años. La suma de todo el hielo de más de 2 años es la más alta desde 2006.

Durante el invierno también puede perderse hielo multianual si los patrones de deriva son desfavorables y propician su expulsión fuera del Ártico a través del estrecho de Fram. Habrá que ver que sucede durante la temporada fría que acaba de comenzar. Si las condiciones no son demasiado desfavorables, en el verano de 2015 la banquisa tendrá una nueva oportunidad de consolidar su recuperación en cuanto a hielo multianual. O dicha recuperación podría verse truncada. El tiempo lo dirá.

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