Banquisa ártica a mediados de agosto de 2017

Según los datos de JAXA, la extensión de la banquisa ártica a 19 de agosto de 2017 se sitúa en 5.090.000 km2, lo que supone el cuarto valor más bajo de toda la serie de observaciones para esta fecha, superando sólo a 2012, 2007 y el pasado 2016. Podemos verlo en la siguiente gráfica, donde se compara la extensión de 2017 (línea roja) con las medias climatológicas y algunos de los últimos años de la serie:

A continuación, en el siguiente mapa proporcionado por el NSIDC podemos observar la extensión de la banquisa ártica a 19 de agosto de 2017 (en color blanco) comparada con la media 1981-2010 para la misma fecha (línea naranja):

Extensión claramente por debajo de la media prácticamente en todo el Ártico, aunque destaca la falta de hielo en el sector Pacífico, particularmente en los mares de Beaufort y Chukchi, al norte de Alaska.

Varios motivos pueden explicar esta mayor falta de hielo en Beaufort y Chuckchi. Por un lado, estas zonas comenzaron el verano prácticamente sin hielo multianual, tal como podemos observar en el siguiente mapa que muestra la distribución del hielo clasificado según su edad (fuente) a finales de mayo del presente año 2017:

El hielo más viejo suele ser más grueso, rígido y resistente a la fractura y el deshielo estival que el hielo de primer año.

Por otro lado, aunque las condiciones meteorológicas durante el verano no han sido demasiado desfavorables para la banquisa ártica en general, el sector Pacífico es la zona donde dichas condiciones han sido  más desfavorables. Podemos observarlo en el siguiente mapa procedente de los reanálisis NCEP/NCAR, que muestra las anomalías de temperatura del aire cerca de la superficie entre el 1 de junio y el 18 de agosto de 2017, respecto a la media 1981-2010 para el mismo período:

Estas anomalías de temperatura se relacionan con la situación sinóptica durante el mismo período, protagonizada por bajas presiones sobre el Ártico Central, orientadas sobre todo hacia el sector siberiano, junto a altas presiones en el mar de Beaufort y en Groenlandia-Barents:

Durante lo que llevamos de mes de agosto las bajas presiones han seguido siendo protagonistas en el Ártico Central. El predominio de bajas presiones sobre el Ártico Central durante el verano suele ser relativamente favorable para la banquisa, pues reduce la insolación y suele limitar las advecciones de aire cálido hacia el Océano Ártico. (No obstante, bajas demasiado profundas sobre todo hacia el final del verano pueden resultar perjudiciales pues aumentan el oleaje, la fracturación de la banquisa y su deshielo lateral y basal.)

Otro efecto del patrón de circulación atmosférica ciclónica que ha sido dominante durante el verano 2017 en el Ártico Central, es la reducción del hielo exportado a través del estrecho de Fram, entre el NE de Groenlandia y las Islas Svalbard, la principal puerta de salida del hielo ártico hacia el Atlántico Norte.

Este hecho es especialmente positivo para la banquisa pues, como veíamos más arriba, este año el hielo multianual estaba volcado hacia el sector Atlántico, lo que incrementaba el riesgo de que fuera expulsado por el estrecho de Fram. Sin embargo, la exportación de hielo durante el verano 2017 a través del estrecho de Fram parece haber sido relativamente reducida. Otro reflejo de esta reducida exportación es la baja extensión de la banquisa en el mar de Groenlandia, tal como veíamos en el mapa del NSIDC, pues la extensión de la banquisa en este mar al final del verano depende sobre todo del hielo que llega exportado desde el Océano Ártico.

A partir de ahora, con el sol en el Ártico ya cada vez más bajo, y atendiendo también a las predicciones de los modelos meteorológicos, que siempre hay que tomar con mucha prudencia, no debería quedar demasiado deshielo superficial por delante, salvo en algunas zonas como el Archipiélago Canadiense. No obstante, aún se producirá algo de deshielo lateral y basal, por efecto del agua contigua a la banquisa. Asimismo, la deriva del hielo podría compactarlo reduciendo aún más la extensión. De este modo, parece que el mínimo de este año, para el que aún faltan unas tres semanas, se situará entre 4 y 4.5 millones de km2, con una posición en el ranking que probablemente será cercana a la cuarta plaza que ocupa actualmente. No obstante, como siempre, habrá que seguir observando las sorpresas que el Ártico y su banquisa nos tengan guardadas.

 

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