Banquisa ártica a finales de noviembre 2016

Durante el mes de noviembre de 2016 la extensión de la banquisa ártica ha continuado la senda negativa del pasado mes de octubre, de tal forma que, a 20 de noviembre, la extensión de 2016 es la más baja de toda la serie de observaciones para dicha fecha, y con una importante diferencia, tal como podemos observar en la siguiente gráfica de JAXA (2016 línea roja):

sea_ice_extent_n_prev_v2_lEn el siguiente mapa del NSIDC podemos ver la distribución actual de la banquisa ártica (en blanco) comparada con la media 1981-2010 para esta fecha (línea naranja):

n_daily_extent_hiresDestaca el enorme déficit de hielo en el sector Atlántico: en los mares de Kara y Barents así como al norte de estos mares, ya en pleno Ártico Central.

En la gráfica de JAXA veíamos cómo la línea roja de 2016  ha registrado un apreciable y atípico descenso en los últimos días. Este descenso se ha debido a la retirada de la banquisa precisamente en esa zona al norte de los mares de Barents y Kara. Podemos observar cómo la banquisa retrocede hacia el norte en dicha zona en esta animación de los mapas de JAXA del 12 al 18 de noviembre:

arc_iuq3Esta retirada de la banquisa ha sido causada por un fuerte carril de vientos del sur que ha hecho derivar la banquisa hacia el norte, compactándola y también arrastrando aire cálido y agua superficial templada atlántica por lo que, además de compactación, ha podido causar incluso algo de deshielo real. Esta situación recuerda a la ocurrida los últimos días de diciembre del pasado 2015, sobre la que recientemente se ha publicado este artículo, recogido también en la web de la NASA.

Este evento se enmarca en el anómalo patrón  de circulación atmosférica iniciado ya en octubre y que durante lo que llevamos de noviembre incluso se ha intensificado. Este patrón se caracteriza por la presencia de altas presiones en Eurasia más potentes y persistentes de lo habitual. En noviembre, se ha visto acompañado por bajas presiones en todo el sector americano del Ártico. De este modo, se ha mantenido un flujo constante de aire templado hacia el Ártico, mientras el aire polar era desalojado hacia Eurasia.

En el siguiente mapa procedente de los reanálisis NCEP/NCAR podemos observar la presión media a nivel del mar del 1 al 19 de noviembre de 2016:

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Y este es el mapa que refleja las anomalías de temperatura del aire cerca de la superficie durante las mismas fechas:

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Todo el Ártico con temperaturas muy por encima de la media, que se extienden también hacia Norteamérica. Las mayores anomalías positivas se localizan al norte de los mares de Kara y Barents. Por el contrario,  temperaturas muy frías en buena parte de Eurasia.

El anómalo patrón de circulación atmosférica durante octubre y noviembre, unido a las altas temperaturas oceánicas de partida, ha dado como resultado el otoño más cálido y con menor crecimiento de la banquisa en el Ártico desde que hay registros.

Según los pronósticos de los modelos numéricos, parece que en los próximos días este patrón atmosférico va a sufrir algunos cambios, y el Océano Ártico se va a enfriar apreciablemente, por lo que cabría esperar que la recongelación tomase fuerza de una vez, reduciéndose así la desventaja respecto a los últimos años con cierta rapidez. Pero ya veremos si sucede tal cosa.

Por otro lado, dejo unas comparativas acerca del grosor del hielo:

* Grosor según SMOS a 20 de noviembre 2011-2016. Discrimina de 0 a 50 cm. de grosor, y el hielo más grueso de 50 cm. lo muestra todo del mismo color, sin poder determinar su grosor exacto (pinchar para ver la imagen a tamaño completo):

SMOS sea ice thickness november 2011 2016

Este año destaca claramente por su reducida extensión total. La zona por encima de 50 cm. también está por debajo de la del resto de años.

* Grosor según Cryosat 2 en octubre-noviembre 2011-2016 (falta 2015). Determina todos los grosores desde 0 hasta 3.5 metros (pinchar para ver la imagen a tamaño completo):

Cryosat 2 sea ice thickness autumn october november 2011 2016

Este año destaca la muy reducida extensión total, y el escaso hielo fino recién formado (azul oscuro). Sin embargo, dentro del hielo que SMOS mostraba como mayor de 50 cms., resulta que las cifras de grosor absoluto no son malas respecto a varios de los años anteriores. Hielo aceptablemente grueso en el Ártico central. Al norte de Groenlandia y el Archipiélago Canadiense,  más grueso que el resto de años salvo 2013. Esto será positivo para la banquisa si la mayor parte de este hielo grueso evita ser expulsado por el estrecho de Fram hacia el Atlántico Norte y se mantiene en el Ártico.

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EDITO (23/11/2016):

He encontrado aquí el mapa de 2015 que faltaba (Cryosat-2. octubre-noviembre 2015), así que lo añado a la comparativa (pinchar para ver a tamaño completo):

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Extensión media mensual de la banquisa ártica en octubre 2016

Según los datos del NSIDC, la extensión media mensual de la banquisa ártica durante el mes de octubre de 2016 se ha situado en 6.39 millones de km2, lo que supone el valor más bajo de toda la serie de observaciones 1979-2016 para dicho mes, unos 400.000 km2 por debajo de octubre de 2007, que hasta ahora era el octubre más bajo de la serie, y unos 2.6 millones de km2 por debajo de la media 1981-2010.

Podemos verlo en esta gráfica del NSIDC, con la extensión media mensual del hielo marino ártico en septiembre entre 1979 y 2016:

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Y este es el mapa que muestra la extensión media mensual de la banquisa ártica en octubre 2016 (en blanco) comparada con la media 1981-2010 para dicho mes (línea rosa), observándose grandes déficits de hielo en los mares de Beaufort, Siberia Oriental, Kara y Barents:

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Naturalmente, esta baja extensión en octubre refleja un importante retraso en la recongelación de los mares de Beaufort, Siberia Oriental y Kara tras el mínimo anual,  en relación a la media climática y al rango de observaciones hasta ahora.

Como apuntaba en una anterior entrada, este retardo en la congelación puede deberse a dos factores principales. Por un lado, estos mares han permanecido libres de hielo durante muchas semanas, o varios meses, permitiendo que el agua se calentara notablemente, lo que retrasa su recongelación en otoño al tener que perder más calor que si tuviera una temperatura algo más baja.

Por otro lado, las condiciones meteorológicas y de circulación atmosférica durante octubre de 2016 han sido muy desfavorables para el crecimiento de la banquisa ártica. La fase negativa de la Oscilación Ártica (AO-), que refleja un predominio de las altas presiones en el Ártico, se ha plasmado en dos núcleos de persistentes altas presiones sobre Escandinavia y Siberia, así como en el norte de Canadá. Combinadas con una potente y algo desplazada baja de las Aleutianas, así como con una reducida baja en Islandia, este patrón ha favorecido la constante llegada de aire cálido hacia el Ártico y la constante expulsión de aire más frío desde el Ártico hacia Siberia y las zonas centrales de Canadá.

Podemos verlo en este mapa procedente de los reanálisis NCEP/NCAR que muestra la presión media a nivel del mar durante octubre de 2016:

compday-5sf4w0sznb Y este es el mapa que muestra las anomalías de temperatura del aire cerca de la superficie durante octubre de 2016 respecto a la media 1981-2010, observándose las grandes anomalías positivas en todo el Océano Ártico y mares limítrofes, así como un par de zonas con temperaturas por debajo de la media más al sur, en el interior de Eurasia y Norteamérica:

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En concreto, el lento crecimiento de la banquisa se ha debido sobre todo a sendos parones a principios y finales del mes, con unas semanas centrales de crecimiento más normal, tal como vemos en esta gráfica de JAXA (2016 línea roja):

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Este retraso en la recongelación otoñal supone un precondicionamiento negativo más para la banquisa ártica, pues puede propiciar un menor grosor al final del invierno del hielo que finalmente se forme. No obstante, aún quedan muchos meses de invierno por delante y, a pesar de este muy mal inicio, aún es pronto para sacar conclusiones definitivas.

Por otro lado, hace un par de semanas, el satélite Cryosat-2 reanudó sus observaciones del grosor de la banquisa ártica tras la pausa técnica estival. Aún no se han publicado sus estimaciones de volumen total. No obstante, en cuanto al grosor del hielo superviviente, al menos la situación no parece tan desastrosa (aunque son datos provisionales que hay que tomar con cierta prudencia). Esta es una comparativa del grosor de la banquisa ártica en septiembre-octubre de 2015 (izquierda) y 2016 (derecha) según los mapas de Cryosat-2 publicados por el CPOM:

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Como siempre, toca seguir observando lo que nos depare el Ártico durante los próximos meses de oscuridad.

 

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Hielo multianual 1984-2016 (vídeo)

La NASA nos ofrece este vídeo mostrando el movimiento de la banquisa ártica clasificada según su edad (colores más blancos, hielo más viejo y grueso) desde 1984 hasta el reciente mes de septiembre de 2016:

Destacan dos pulsos de exportación de hielo multianual hacia el Atlántico Norte a través del estrecho de Fram, entre Groenlandia y las Svalbard. Uno en torno a 1990 y otro entre 2004 y 2008.

Esto supuso un precondicionamiento negativo para la última década (2007-2016) durante la cual cobra protagonismo la desaparición del hielo multianual dentro del propio Océano Ártico, al derretirse completamente en verano. Como resultado, en la actualidad tenemos una cubierta de hielo más joven, fina y vulnerable al deshielo estival. Y un mecanismo de realimentación del deshielo y el calentamiento del Ártico.

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Máximos de la banquisa antártica desde los años 60 hasta 2016

Este blog se dedica a la banquisa o hielo marino del Ártico, aunque de vez en cuando también echamos un vistazo a su pariente austral, la banquisa antártica.

La banquisa antártica alcanza su máximo anual en torno al mes de septiembre, al final del invierno austral.

En 2016 la banquisa antártica ha registrado el máximo más temprano desde el inicio de la serie de observaciones por satélite en 1979. Según informa el NSIDC, el máximo de 2016 se alcanzó el día 31 de agosto, con una extensión de 18.44 millones de km2, lo que supone el décimo máximo diario más bajo de la serie de observaciones 1979-2016.

Podemos observar lo temprano del máximo de 2016 (línea roja) en esta gráfica proporcionada por  la Universidad de Bremen :

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Según informa el NSIDC, este máximo tan temprano se habría debido a la presencia durante septiembre de una zona de bajas presiones más profunda de lo habitual en el mar de Amundsen, combinada con dos centros de altas presiones a sus flancos. El resultado han sido dos zonas con vientos del NW más intensos de lo habitual que han reducido la extensión de la banquisa al hacerla derivar hacia el sur.

Los reanálisis NCEP/NCAR muestran estas anomalías en la intensidad y dirección del viento durante septiembre 2016, pudiendo apreciarse esas zonas de vientos del NW más intensos de lo normal en colores amarillos y rojos:

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Y este es el cambio del 31 de agosto al 30 de septiembre en las imágenes AMSR2 de la Universidad de Bremen, pudiendo observarse la retirada de la banquisa aproximadamente en las zonas afectadas por los intensos vientos del NW (mar de Ross, y a ambos lados de la Península Antártica: mar de Bellingshausen y mar de Weddell):

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En cuanto a la extensión media mensual  de la banquisa antártica en septiembre 2016,  se ha situado en 18.45 millones de km2, lo que supone el quinto valor más bajo para dicho mes en la serie de observaciones 1979-2016, superando a 2002, 1989, 1986 y 1979, tal como vemos en la siguiente gráfica del NSIDC:

s_plot_hires_twh7Es curioso el comportamiento un tanto errático de los máximos de la banquisa antártica. Como se observa en la gráfica, hay una ligera tendencia ascendente en la serie 1979-2016, que culminó en 2014 superándose por primera vez los 20 millones de km2. Sin embargo, en 2015 y 2016 la extensión máxima de la banquisa antártica ha sido notablemente más reducida, situándose este año, tal como hemos visto, más cerca de los años más bajos de la serie que de los recientes máximos.

Al igual que sucede con la banquisa ártica, existen también observaciones de la banquisa antártica procedentes de los satélites ESMR durante los años 1972-1978 (Cavalieri et al. 2003) que nos permiten conocer también cómo se comportaron los máximos durante los años 70. Además, también tenemos alguna estimación para los años 60 procedente de los primeros satélites Nimbus.

Las estimaciones para los años 60 nos indican una extensión máxima alta en 1964 (unos 19.7 millones de km2) y nos sugieren una extensión muy baja en 1966 (aunque las observaciones para ese año son en agosto).

En cuanto a los datos derivados del sensor ESMR para los años 70, muestran extensiones máximas altas (entre 19.5 y 20 millones de km2) en 1973, 74 y 75, que caen bruscamente unos 2 millones de km2 para 1976, 77 y 78.  Lo más llamativo, de todas formas, es la aparición de una gran polynya o zona de agua abierta en el interior de la banquisa en el mar de Weddell durante los inviernos de 1974, 75 y 76. Esta polynya no se había observado antes, y desde entonces nunca se ha vuelto a observar. Podemos verla en la siguiente imagen mostrando los mapas correspondientes al mes de septiembre entre 1973 y 1976 (imagen tomada de aquí – la fuente original es esta otra: NASA):

Antarctic sea ice extent september 1973 1976 weddell polynya

Podríamos resumir la información disponible sobre los máximos de la banquisa antártica desde los años 60 hasta la actualidad con la siguiente gráfica que muestra la extensión media mensual de la banquisa antártica en septiembre, en torno al máximo anual. Hay un dato aislado para 1964, y datos continuos desde 1973 hasta 2016:

captura(Gráfica creada combinando los datos del satélite Nimbus I para 1964 con los de los satélites ESMR para 1972-1978 y los datos del NSIDC desde 1979 hasta la actualidad. He ajustado los datos ESMR de Cavalieri et al. para que sean consistentes con los del NSIDC en base a la diferencia media en el período de solapamiento de ambas series. No he incluido ningún dato para 1966, aunque la estimación para agosto de Gallagher et al. sugiere para septiembre de 1966 una extensión por debajo incluso de la de 1977 y que, por tanto, sería la más baja de toda la serie.)

En conclusión: la banquisa antártica ha dado y sigue dando muchas sorpresas, con grandes variaciones de un año a otro y un comportamiento un tanto errático que aún no terminamos de comprender del todo bien.

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EDITO (21/10/2016): Como detallo en este comentario, me he atrevido a hacer una gráfica casi continua 1964-2016 aprovechando algunos datos publicados en los años 70 y haciendo algunos ajustes necesarios para intentar que todo coincida más o menos. Naturalmente, los márgenes de error antes de 1979 y, sobre todo antes de 1973,  son mucho mayores que en los datos posteriores a 1979. En todo caso, creo que puede servir como una descripción aproximada de esos años anteriores a 1979 y 1973. Esta sería la gráfica (En rojo datos de finales de agosto-principios de septiembre. En azul, datos de finales de noviembre. En gris, la media de los dos valores en los años en los que ambos están disponibles.) :

Antarctic sea ice extent 1964 2016 winter spring 20th XX century Nimbus sea ice edge Gallagher Ackley Kukla Cavalieri NSIDC

Parece que a principios de los 70 hubo un pico máximo más alto que el reciente en torno a 2010-2014. Pero los valores de finales de los 70, en cambio, son de los más bajos de toda la serie. En los 60 también parecen mezclarse años altos y bajos, con un mínimo hacia mediados de la década.

A pesar de estas oscilaciones, en conjunto, no parece haber una tendencia significativa ni al aumento ni a la disminución de la banquisa antártica a finales de invierno y principios de primavera durante los últimos 50 años.

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