Investigación a la deriva (en el Ártico)

El explorador y científico noruego Fridtjof Nansen  fue el primero en concebir  un plan que a muchos les pareció una locura: dejarse atrapar voluntariamente por la banquisa en el mar de Siberia Oriental para intentar cruzar todo el Ártico aprovechando la deriva del hielo.

Tras preparar un buque, el Fram, capaz de resistir la presión de las placas de hielo y excepcionalmente equipado, Nansen parte el 24 de junio de 1893 desde Christiania (actual Oslo) acompañado por una selecta tripulación de 12 personas. A 78º N y en las inmediaciones del archipiélago de Nueva Siberia, Nansen amarra el Fram a un témpano de hielo, dejándose arrastrar junto al mismo. A finales de septiembre de 1893 el Fram ya está completamente rodeado por la banquisa, con hielo nuevo soldando las grietas entre los témpanos de hielo multianual que lo abrazan. La primera estación científica a la deriva sobre la banquisa ártica está ya en marcha.

Finalmente, en el verano de 1896, prácticamente tres años después de haberse varado voluntariamente en la banquisa, el Fram volvía a salir a mar abierto al noroeste de las islas Svalbard, tras haber cruzado buena parte del Oceáno Ártico habiendo alcanzado una latitud máxima de 84ºN.

Gracias al periplo del Fram, se confirmaba la existencia de la Deriva Transpolar. A bordo del Fram también habían podido observar que la dirección y velocidad de esta deriva dependían sobre todo de los vientos dominantes en cada momento. También observaron la estratificación del agua en el Océano Ártico, con una capa superficial fría y de baja salinidad, separada bruscamente (haloclina) de una capa inferior más salina y cálida. Realizaron, en general, numerosas observaciones meteorológicas, oceanográficas, etc. (para saber más sobre este viaje, ver Nansen, el Fram y la Deriva Transpolar )

En 1937, la Unión Soviética está preparada para tomar el relevo. Planean establecer una estación científica habitada sobre la banquisa en las inmediaciones del polo norte. En mayo de 1937 varios aviones aterrizan sobre la banquisa con el material necesario y los cuatro investigadores que se quedarán sobre el hielo liderados por Ivan Papanin. La segunda estación científica a la deriva sobre la banquisa del Océano Ártico se pone en marcha:

El programa científico de la estación (North Pole Drifting Station 1, NP-1) incluía observaciones meteorológicas, oceanográficas y batimétricas, sobre el magnetismo terrestre, etc. La estación estuvo habitada durante 9 meses,  hasta que sus inquilinos fueron recogidos por sendos rompehielos soviéticos en febrero de 1938 en la zona ya conocida como estrecho de Fram, entre las islas Svalbard y el Noreste de Groenlandia, a donde había sido conducida por la deriva de la banquisa.  Se confirmaba que la Deriva Transpolar seguía funcionando más o menos como 40 años antes, cuando Nansen llevó a cabo su periplo.

Curiosamente, en esas mismas fechas los soviéticos realizaron una réplica aún mucho más fiel de lo llevado a cabo por Nansen 40 años antes, aunque no de una forma tan voluntaria. A finales de octubre de 1937 tres rompehielos soviéticos quedaron atrapados por el hielo en las cercanías del lugar donde Nansen había iniciado su deriva.  En la primavera de 1938, con la ayuda de otros dos rompehielos desplazados hasta allí, dos de los tres buques atrapados pueden ser liberados y dirigirse hacia la costa. Sin embargo, el tercer buque, el Sedov, ha sufrido severos daños en el motor y no puede desplazarse, debe quedarse en el hielo. Aprovechando las circunstancias, un equipo de 15 voluntarios permanece en el barco, que se convierte así en la tercera estación científica a la deriva en la banquisa ártica:

En enero de 1940 el Sedov llega al estrecho de Fram, donde las 15 personas que han atravesado el Océano Ártico a la deriva son recogidas por otro rompehielos. La deriva del Sedov entre 1937 y 1940 se había prolongado por un total de 812 días, bastantes menos de los 1055 días que había empleado el Fram para aproximadamente el mismo viaje. Este hecho refleja una aceleración de la Deriva Transpolar, consistente con las temperaturas más altas y el hielo menos grueso observado en 1937-1940 por la tripulación del Sedov respecto a las mediciones de Nansen y el Fram en 1893-1896. En el siguiente mapa observamos las derivas del Fram y el Sedov (fuente):

Entre 1950 y 1991 los soviéticos tuvieron en marcha de forma continua estaciones científicas a la deriva sobre la banquisa ártica, desde la NP-2 hasta la NP-32. En ellas se realizaron numerosas observaciones e investigaciones científicas: meteorología, oceanografía, astronomía… Y, en el contexto de la Guerra Fría, seguramente también militares: detección de submarinos, etc.

Los norteamericanos también tuvieron durante algunos años de las décadas de los 50 y 60 estaciones flotantes en el Océano Ártico, con objetivos similares a los de los soviéticos, aunque usaban como plataforma para sus bases una serie de “islas de hielo”, en lugar de situarse directamente sobre la banquisa (los rusos también usaron islas de hielo para algunas de sus bases NP, aunque la mayoría se situaron directamente sobre banquisa).

Los témpanos de hielo de la banquisa multianual tienen típicamente un grosor de 3 ó 4 metros. Por el contrario, las islas de hielo, procedentes de la fragmentación de las plataformas de hielo del norte de la isla Ellesmere, cuentan con un grosor por encima de 20 metros, y que puede llegar hasta 70 u 80 metros. Son por ello plataformas más seguras, firmes y duraderas. Desde la isla Ellesmere suelen dirigirse hacia Alaska, moviéndose en el Giro de Beaufort (Beaufort Gyre), el otro gran patrón de deriva existente en el Océano Ártico junto a la Deriva Transpolar (Transpolar Drift):

Si tras terminar el primer giro no se acercan lo suficiente al Polo como para ser atrapadas por la Deriva Transpolar, estas islas de hielo pueden completar varias veces el Giro de Beaufort y mantenerse durante décadas en el Ártico, como la Isla de Fletcher, observada por primera vez en 1946 y que no abandonó el Ártico por el estrecho de Fram hasta 1983, tras haber sido usada durante varios períodos como plataforma para las citadas estaciones norteamericanas.

En cuanto a Rusia, y tras el parón provocado por el fin de la Unión Soviética, el programa de estaciones científicas a la deriva sobre la banquisa ártica fue retomado en 2003. Entre ese año y 2015 estuvieron en marcha las NP-33 a NP-41 (oficialmente denominada NP-2015). La última de ellas fue evacuada en agosto de 2015 tras la aparición de grietas y el avanzado estado de deshielo del témpano en el que se ubicaba.

En el contexto del calentamiento de las últimas décadas y de la fuerte reducción de la banquisa durante el siglo XXI, cada vez resulta más difícil encontrar témpanos de hielo adecuados para albergar estas estaciones. Y la frecuencia con la que se abren grietas y las estaciones deben ser evacuadas o relocalizadas es también mayor que en décadas anteriores, probablemente a causa de un hielo más fino, móvil, que deriva y se fractura con mayor facilidad que la banquisa más gruesa que predominaba en el Ártico en décadas anteriores. De momento, parece que el programa de estaciones científicas rusas a la deriva sobre la banquisa ártica podría haber llegado a su final. A pesar de que las condiciones del hielo son ahora más inseguras que por ejemplo en los años 50, entonces tampoco era tan extraño tener que evacuar anticipadamente o relocalizar a los miembros del equipo de estas estaciones. Naturalmente, los niveles de riesgo que se aceptan como asumibles entonces y ahora tampoco son los mismos.

Volviendo a la Deriva Transpolar, en 2006 el velero Tara quiso repetir la experiencia del Fram, siendo conducido hasta el interior de la banquisa…

…para cruzar el Ártico a la deriva sobre la misma:

Lo logró, y realizando el recorrido en mucho menos tiempo que el empleado por el Fram 110 años antes (507 días frente a 1055 del Fram o los 812 del Sedov). Lo podemos ver en este mapa:

Esta nueva aceleración de la Deriva Tranpolar vuelve a corresponderse con un menor grosor de la banquisa, y con temperaturas más altas. Además, el viaje del Tara coincidió con el período en el que la Deriva Transpolar estuvo más fuerte, gracias al predominio de un patrón de circulación atmosférica denominado Dipole Anomaly, que causa una aceleración de la Deriva Transpolar. Este patrón de Dipole Anomaly fue frecuente durante la primera década del siglo XXI (destacando especialmente en 2006-2008) aunque en la segunda década del siglo ha vuelto a ser algo más escaso.

De todas formas, no hay que pensar que la aceleración en la Deriva Transpolar haya sido continua y lineal desde los tiempos de Nansen hasta hoy. En los años 70 y 80 las estaciones NP-24, 27 y 28 siguieron recorridos relativamente similares a los del Fram, Sedov y Tara, y necesitaron entre 931 y 1084 días, más cerca por tanto de lo que necesitó el Fram en 1893-1896 (1055 días) que de los 800 días empleados por el Sedov en 1937-1939.

Mapa con la deriva de la NP-28 en 1986-1989, 978 días:

En cuanto a la investigación a la deriva, en los últimos años el relevo ha sido tomado por los sistemas automatizados, como boyas, webcams, etc. que recogen y transmiten datos meteorológicos y de otro tipo sin necesidad de presencia humana. Por ejemplo, tenemos el International Arctic Buoy Program o el North Pole Environment Observatory, que incluyó un programa de webcams que transmitían imágenes en directo desde la banquisa entre los años 2002 y 2015.

Fuentes y más información:

Frolov et al. (2005) The arctic basin: results from the russian drifting stations. Springer.

Copland L., Mueller D. (eds) (2017) Arctic Ice Shelves and Ice Islands. Springer Polar Sciences. Springer, Dordrecht.

US Arctic Drifting Stations (1950s-1960s)

Wikipedia: Fletcher’s ice island

Wikipedia: Drifting ice stations

High Arctic ice shelves

Exploring Arctic Transpolar Drift during dramatic sea ice retreat

Frozen in the ice

http://sever.sokolniki.com/eng/polarmuseum/history.aspx

http://barentsobserver.com/en/arctic/2015/08/russian-arctic-scientists-be-evacuated-ice-floe-05-08

http://oceans.taraexpeditions.org/en/m/environment/ocean-climate/il-y-a-10-ans-tara-debutait-sa-derive-arctique/

http://palotimo.blogspot.com.es/2011/09/

Kwok, R., G. Spreen, and S. Pang (2013), Arctic sea ice circulation and drift speed: Decadal trends and ocean currents, J. Geophys. Res. Oceans, 118, 24082425, doi:10.1002/jgrc.20191.

Kahl et al. (1999). Radiosonde Observations from the Former Soviet “North Pole” Series of Drifting Ice Stations, 1954–90. http://journals.ametsoc.org/doi/pdf/10.1175/1520-0477%281999%29080%3C2019%3AROFTFS%3E2.0.CO%3B2

 

Anuncios
Publicado en Ártico, Deriva del hielo, Historias en el hielo | Etiquetado , , , , , , , , , , , | 1 Comentario

Geopolítica en el Ártico: rutas marítimas y reclamaciones territoriales

En el contexto del calentamiento climático y de la fuerte reducción en la extensión de la banquisa observadas en las últimas décadas,  y teniendo en cuenta las predicciones del IPCC apuntando a que el Ártico podría quedar prácticamente libre de hielo en verano en algún momento durante la segunda mitad del siglo XXI, los países ribereños del Ártico (Rusia, Canadá, EEUU, Dinamarca y Noruega) dirigen sus miradas hacia el Ártico como una región donde pueden abrirse oportunidades de beneficio económico y de creciente interés geopolítico.

Dos son los campos en los que se centra el interés de estas naciones en el Ártico y su deshielo. Por un lado, la posibilidad de establecer rutas marítimas a través del Ártico que sirvan como alternativa para las actuales rutas a través de los Canales de Suez y Panamá. Por otro lado, la mayor accesibilidad a los recursos naturales (sobre todo hidrocarburos: petróleo, gas natural…) que podrían localizarse en el fondo marino del Océano Ártico y sus mares contiguos.

En cuanto a la navegación, hay que tener en cuenta que gran parte de los movimientos marítimos comerciales se producen entre el este de Asia (China, Japón, Corea…) y Europa y Estados Unidos, usando las rutas que atraviesan los Canales de Suez y Panamá. Sin embargo, realizar el mismo trayecto a través del Ártico supondría un ahorro de en torno a un 40% en la distancia a recorrer. Este hecho implica unos potenciales ahorros de tiempo, combustible y dinero que, a primera vista, pueden hacer atractivas estas rutas como alternativa a los Canales de Suez y Panamá.

La primera de estas rutas es el Paso del Noreste (ó Northern Sea Route), que recorre la costa siberiana, mientras que la segunda es el Paso del Noroeste, a través de las islas del Archipiélago Canadiense.

Podemos verlo sintetizado en los siguientes mapas. En el primero (fuente) observamos las actuales rutas a través de los Canales de Suez y Panamá comparadas con sus alternativas a través de los Pasos del Noreste y Noroeste en el Ártico:

En el segundo mapa (fuente) tenemos una vista algo más detallada de las dos rutas y sus variantes (así como de una, de momento especulativa, posible tercera ruta a través del Ártico Central, la ruta Transpolar):

De momento es el Paso del Noreste el que iría ganando la batalla, con Rusia como el país que está haciendo un mayor esfuerzo para intentar que su ruta a través del Ártico sea una alternativa viable a las actuales. Esto es debido sobre todo a la larga experiencia acumulada por los rusos en el uso de las distintas secciones de esta ruta marítima, así como a una habitual menor presencia de hielo que en el Archipiélago Canadiense.

Durante la etapa soviética se construyeron varios puertos a lo largo de la costa siberiana, unidos por barcos de transporte que navegaban en verano. Aunque no realizaban tránsitos completos del Paso, sí que se movían por amplias secciones del mismo.  Ya desde los años 30 la Unión Soviética puso en marcha campañas de observación sistemática de la banquisa desde medios aéreos para crear mapas operacionales que dieran soporte a estos movimientos marítimos. Tras la caída de la Unión Soviética la navegación estival en el Ártico Siberiano se vio muy reducida. Sin embargo, desde hace algo más de una década Rusia ha comenzado a invertir y promocionar esta ruta, así como su flota de rompehielos (cuenta ya con unos 40 de ellos).

En los últimos años, varios buques comerciales han realizado el tránsito completo del Paso del Noreste. Este Paso atraviesa las aguas de la Zona Económica Exclusiva de Rusia, dentro de las 200 millas desde la costa, por lo que es necesario su permiso para poder recorrerla, y de hecho Rusia cobra una tarifa por permitir el tránsito por el Paso y a cambio de la asistencia de rompehielos en los tramos donde sea necesario, además de exigir que los buques que vayan a atravesar el Paso cumplan algunas características técnicas que les permitan al menos la navegación autónoma en zonas de hielo “fácil”.

A pesar del retroceso de la banquisa en las últimas décadas, la presencia de hielo en determinadas secciones del Paso sigue siendo habitual. Además, la variabilidad interanual es muy grande, con años “fáciles” y “difíciles” para la navegación intercalándose unos con otros. La duración del período en el que el Paso queda “abierto” cada año es también muy variable y de difícil predicción (entendiendo como “abierto” el poder ser completado sin tener que atravesar zonas con más del 60% de concentración de hielo) .

Estas circunstancias provocan que la capacidad de definir y cumplir plazos en la duración del viaje sea mucho menor que usando las rutas tradicionales. A esto se añade el escaso calado de varias secciones de la ruta. Debido a esto, los buques de mayor tamaño deben usar variantes algo más al norte, en las que la presencia de banquisa es aún mucho más frecuente. Los riesgos son también mayores, lo que se traduce en mayores gastos en seguros, etc.

De esta forma, el teórico ahorro en millas, tiempo y combustible que podría suponer el Paso del Noreste, en la práctica aún está algo lejos de cumplirse. Incluso aunque la banquisa continúe retrocediendo, aún faltarían varias décadas antes de que la situación mejorase lo suficiente como para que estas rutas fueran competitivas de una forma general, y seguirían teniendo problemas unidos a la meteorología, la necesidad de buques y tripulaciones con características más especializadas, etc.

Probablemente el uso comercial del Paso del Noreste continúe aumentando durante el siglo XXI, aunque seguramente quede restringido a destinos, cargamentos o compañías concretas y especializadas, pero parece difícil que pueda llegar a sustituir a las rutas tradicionales por los Canales de Suez y Panamá, o incluso a competir con ellas de igual a igual.

En cuanto al Paso del Noroeste, a través del Archipiélago Canadiense, se compone también de varias rutas, con dos principales: la sur a través de la ruta de Amundsen, de escaso calado, y la norte a través del Canal de Parry, de mayor calado, más directa y más aprovechable por tanto para buques de gran tamaño.

La variante sur ya solía abrirse de vez en cuando durante el siglo XX, y en la última década se abre casi todos los años. La norte no se abría casi nunca, y ahora lo hace aproximadamente la mitad de los años. (recordar que “abierto” lo entendemos como transitable sin tener que atravesar ninguna zona con más de un 60% de concentración de banquisa) (ver Paso del Noroeste en 2015 y años anteriores).

Sin embargo, y a pesar de la creciente presencia de cruceros turísticos y de tránsitos deportivos,  los tránsitos de buques de carga comercial a través del canadiense Paso del Noroeste son más escasos que en su homólogo ruso del Noreste. Canadá de momento no ofrece soporte de rompehielos a las operaciones marítimas, y además las condiciones del hielo suelen ser más complicadas que en el Paso ruso. También  se unen algunas disputas políticas: Canadá considera que el Paso del Noroeste forma parte de sus aguas territoriales, mientras que por ejemplo su vecino estadounidense lo considera un paso internacional.

Al hilo de estas disputas, enlazamos con el segundo frente de interés abierto en el Océano Ártico para sus países ribereños: la explotación de los hidrocarburos presentes bajo el fondo marino y oceánico.

Antes mencionaba la Zona Económica Exclusiva de 200 millas. Todo lo que se encuentra en el subsuelo de esa Zona es propiedad exclusiva del país al que corresponde. Aún no tenemos explotaciones petrolíferas en pleno Océano Ártico, pero por ejemplo Noruega ha instalado plataformas petrolíferas en el mar de Barents, y Rusia ha puesto también en marcha la plataforma Prirazlomnaya en el mar de Pechora, cerca del límite meridional entre los mares de Kara y Barents:

La actual administración de Estados Unidos también parece dispuesta a comenzar la explotación en el mar de Beaufort, al norte de Alaska.

Además de riesgos para el medio ambiente asociados a posibles vertidos, etc., la carrera para explotar estos recursos se puede poner también en relación con latentes conflictos territoriales en el Océano Ártico. Fuera de las Zonas Económicas Exclusivas, tenemos aguas internacionales: ¿a quien pertenece el petróleo o gas natural que pueda haber bajo ellas? Lo que están intentado los países ribereños y ya han solicitado mediante diversas peticiones a la agencia correspondiente de la ONU, es que se reconozcan zonas más amplias como Plataforma Continental Extendida de cada uno de ellos. Las pretensiones de Rusia, Dinamarca y Canadá (y está por ver si las de Estados Unidos) se entrecruzan así en el Ártico Central, tal como vemos en el siguiente mapa (fuente):

La Plataforma Continental Extendida no es una Zona Económica Exclusiva. Por ejemplo, sus aguas podrían ser navegadas por cualquiera sin necesidad de permiso, igual que en aguas internacionales. Sin embargo, los recursos existentes en el subsuelo del fondo marino pertenecerían al país al que haya sido asignada esa zona de Plataforma Continental Extendida. Visto lo que hay en juego, estas reclamaciones territoriales son una potencial fuente de conflicto, y está por ver cómo se resolverán finalmente.

Seguramente sería deseable un Tratado Internacional que, como sucede en la Antártida, dejase al menos parte del Océano Ártico como una reserva libre de actividades extractivas, comerciales, etc. Sin embargo, a la vista de los intereses en juego y de las acciones de los actores implicados, tal horizonte parece poco probable.

Fuentes y más información:

Brutschin & Schubert 2016: Icy waters, hot tempers, and high stakes: Geopolitics and Geoeconomics of the Arctic. http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S2214629616300482

Melia et al. 2017: Future of the Sea: Implications from Opening Arctic Sea Routes: https://www.gov.uk/government/uploads/system/uploads/attachment_data/file/634437/Future_of_the_sea_-_implications_from_opening_arctic_sea_routes_final.pdf

Struzik 2016: Shipping Plans Grow as Arctic Ice Fades: http://e360.yale.edu/features/cargo_shipping_in_the_arctic_declining_sea_ice

Toward a Geopolitics of the Arctic: https://geopoliticalfutures.com/toward-geopolitics-arctic/

http://www.gazprom.com/press/news/2013/december/article181251/

http://www.gazprom.com/press/news/2014/april/article189209/

http://www.arctic-lio.com/

 

Publicado en Ártico, Geopolítica en el Ártico, Paso del Noreste, Paso del Noroeste | Etiquetado , , , , , , , | 4 comentarios

Extensión media mensual de la banquisa ártica en julio 2017

La extensión media mensual de la banquisa ártica en julio de 2017 según los datos del NSIDC se ha situado en 8.21 millones de km2, lo que supone el quinto valor más bajo para dicho mes en toda la serie de observaciones por satélite 1979-2017, superando sólo a 2016, 2012, 2011 y 2007, tal como podemos observar en la siguiente gráfica proporcionada por el NSIDC:

A continuación, el mapa, también del NSIDC, comparando la extensión media de la banquisa ártica en julio 2017 (en blanco) con la media 1981-2010 para dicho mes (línea rosa):

Déficit de hielo en casi todas las zonas, quizá destacando negativamente el sector pacífico, con los mares de Chukchi y Siberia Oriental como exponentes.

A continuación podemos observar las anomalías de temperatura del aire cerca de la superficie en junio y julio de 2017 con respecto a la media 1981-2010 para dicho período de dos meses (reanálisis NCEP/NCAR):

La mayor parte del Ártico marítimo con temperaturas algo por encima de la media, particularmente en el sector pacífico. Aunque también se observan algunas zonas donde las temperaturas han estado ligeramente por debajo del promedio climático, como las Svalbard y parte de los mares de Barents, Kara, Laptev o del Archipiélago Canadiense.

En la siguiente gráfica podemos observar la presión media a nivel del mar durante el citado período junio-julio de 2017:

Las presiones han sido algo más bajas de lo habitual. En general, han predominado las borrascas sobre el Océano Ártico, lo que se refleja en los índices AO y NAO, que han sido mayoritariamente positivos durante estos últimos dos meses:

(La NAO positiva también se relaciona con que Groenlandia haya tenido un verano fresco y con poco deshielo superficial en su casquete glacial. Excepto durante la última semana de julio, cuando la NAO ha pasado a ser negativa reflejando la aparición de altas presiones sobre la isla, que han propiciado una mayor insolación y temperaturas más altas, causando el momento con mayor deshielo superficial en Groenlandia en todo el verano 2017.)

En conjunto, tanto la extensión actual de la banquisa ártica como los patrones meteorológicos y de circulación atmosférica imperantes durante este verano, apuntan a que el mínimo de septiembre probablemente se mueva en torno a la media de la última década: unos 4.5 millones de km2, situándose así en el ranking en torno a la quinta plaza, tal como viene haciéndolo en los últimos tres meses. De esta forma, el record mínimo de 3.2 millones de km2 registrado en 2012 no parece estar en peligro.

No obstante, el Ártico y su banquisa siempre guardan sorpresas, así que habrá que continuar observando durante las  5 ó 6 semanas que faltan hasta que se alcance el mínimo y comience la recongelación otoñal.

 

Publicado en AO/NAO/NAM, Ártico, Groenlandia, NSIDC: actualizaciones mensuales | Etiquetado , , , , , | Deja un comentario

Extensión media mensual de la banquisa ártica en mayo 2017

La extensión media mensual de la banquisa ártica en mayo de 2017 según los datos del NSIDC se ha situado en 12.74 millones de km2, lo que supone el quinto valor más bajo para dicho mes en toda la serie de observaciones por satélite 1979-2017, superando sólo a 2016, 2015, 2006 y 2004, tal como podemos observar en la siguiente gráfica proporcionada por el NSIDC:

A continuación, el mapa, también del NSIDC, comparando la extensión media de la banquisa ártica en mayo 2017 (en blanco) con la media 1981-2010 para dicho mes (línea rosa):

El mayor déficit de hielo, en el sector Pacífico, destacando negativamente el mar de Bering, casi completamente libre de hielo. También por debajo de la media el mar de Barents, a pesar de haber mejorado mucho respecto a la situación durante el invierno. Como sorpresa positiva, mencionar la zona de Terranova, donde la banquisa esta primavera ha persistido más de lo habitual.

A continuación podemos observar las anomalías de temperatura del aire cerca de la superficie en mayo 2017 con respecto a la media 1981-2010 (reanálisis NCEP/NCAR), con temperaturas por debajo de la media en el sector euro-siberiano y por encima en el sector americano:

Tal como indicaba en la anterior entrada, desde finales de abril la circulación atmosférica dominante ha favorecido la llegada de aire frío desde el Ártico Central hacia los mares de Laptev, Kara y Barents, donde durante las últimas semanas las temperaturas se han situado por debajo de la media 1981-2010 para estas fechas. Además, estos mismos vientos que arrastraban aire frío hacia esta zona, han provocado también la deriva de la banquisa desde el Ártico Central hacia la misma, aumentando su extensión.

A su vez, estas condiciones de deriva del hielo han favorecido el desplazamiento de hielo grueso y multianual hacia localizaciones cercanas al estrecho de Fram, lo que incrementa el riesgo de que termine siendo exportado hacia el Atlántico Norte a través de dicho estrecho.

Por otro lado, pero también en relación con estas condiciones de circulación atmosférica y con las anomalías negativas de temperatura que veíamos en Eurasia, se ha observado un dato llamativo: la cubierta de nieve este mes de mayo en el hemisferio norte ha sido la más extensa desde 1996, tal como podemos apreciar en la siguiente gráfica (datos de la Universidad de Rutgers) :

En cuanto al grosor y volumen del hielo marino ártico, y tal como indicaba también en la anterior entrada, hay discrepancias entre el modelo PIOMAS y el satélite CRYOSAT-2. Mientras para PIOMAS el volumen de la banquisa ártica en abril 2017 era claramente el más bajo de la serie para dicho mes, para Cryosat-2, en cambio, abril 2017 era el tercero más bajo de la serie, superando a 2013 y 2016, y muy cerca de abril 2012, tal como se observa en la siguiente gráfica (fuente):

Con una extensión en la línea de los últimos años, y con un volumen que posiblemente tampoco sea muy diferente al de algunos de los últimos años,  de cara al verano se puede afirmar con mucha seguridad que el mínimo de septiembre será bajo, siempre en la línea posterior a 2007.

Pero, para saber si se quedará en torno a la media de la última década (unos 4.5 millones de km2) o si podrá amenazar el record mínimo de 2012 (3.2 millones de km2) el factor más determinante e impredecible serán las condiciones meteorológicas y de circulación atmosférica que predominen durante los próximos tres meses. De momento, mayo ha sido  relativamente favorable, y el inicio de la temporada de deshielo relativamente lento. Pero, en cualquier momento, las condiciones podrían cambiar. Tan sólo cabe esperar y observar.

 

Publicado en Ártico, NSIDC: actualizaciones mensuales, Volumen hielo ártico | Etiquetado , , , , , , | 1 Comentario