Paso del Noroeste en 2017

El Paso del Noroeste es una posible ruta marina que bordearía Norteamérica por el norte, sorteando las islas del archipiélago canadiense. Se compone de varias vías alternativas; la de mayor calado, a través del estrecho de Parry, es también la más septentrional.

La fuente más precisa sobre el estado del hielo marino en el Paso del Noroeste es el Servicio Canadiense. A continuación podemos ver el último mapa del Servicio Canadiense (18 de septiembre de 2017) mostrando la extensión y concentración de la banquisa en el Archipiélago Canadiense y norte de Alaska:

Se puede observar que la variante sur del Paso se encuentra abierta, entendiendo “abierta” como poder transitarla sin tener que atravesar ninguna zona con hielo a una concentración superior al 60%. De hecho, en estos momentos es posible cruzar la variante sur del Paso atravesando sólo zonas por debajo del 30% de concentración de hielo.

La variante norte del Paso, en cambio, se encuentra bloqueada por hielo a elevada concentración, lo que hace imposible transitarla sin rompehielos.

La apertura de la variante sur se ha producido casi todos los últimos años, mientras que en décadas anteriores era algo que sólo sucedía de vez en cuando, tal como nos sugiere esta gráfica mostrando la extensión mínima anual del hielo en la variante sur del Paso del Noroeste entre 1968 y 2017 :

En cuanto a la variante norte, que este año ha permanecido cerrada, la siguiente gráfica mostrando su extensión mínima anual de hielo entre 1968 y 2017 nos indica que dicha variante se ha abierto en varios de los últimos años, pero en ninguno de las primeras décadas de la serie. (Para ver con más detalle los años anteriores, visitar Paso del Noroeste en 2015 y años anteriores) :

Esta es una imagen actual de la webcam de la O-Buoy-14, situada en el estrecho de M’Clintock, a medio camino entre las rutas principales sur y norte del Paso del Noroeste (aunque sin formar parte de las mismas), donde aún observamos algunas zonas de agua abierta entre la banquisa, aunque ya con hielo formándose en las mismas:

Recordaremos que esta webcam sobre la banquisa llegó al Paso del Noroeste el año pasado, procedente del mar de Beaufort. Tras permanecer inmóvil durante los meses invernales, en los que todo el Archipiélago Canadiense queda soldado por hielo fijo uniendo las distintas islas, este verano ha derivado desde el canal de Parry hasta el de M’Clintock, tal como se observa en la siguiente imagen mostrando su ruta:

Recordar también que las imágenes de esta webcam, y de otras muchas del Ártico, pueden seguirse en la sección de webcams del blog.

En cuanto al Paso del Noreste, tal como se ha convertido en habitual durante la última década, se abrió en agosto y permanece así actualmente, tal como observamos en el siguiente mapa (fuente):

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Mínimo 2017 de la banquisa ártica

Según los datos proporcionados por JAXA, la banquisa ártica alcanzó su extensión mínima del verano 2017 el pasado 9 de septiembre, con 4.472.225 km2. Esto supone el sexto mínimo más bajo de la serie de observaciones por satélite 1979-2017, superando sólo a 2016, 2015, 2012, 2011 y 2007.  Es un mínimo normal en el contexto de la última década, y algo más de un millón de km2 por encima del récord mínimo de 2012, pero está claramente por debajo de lo habitual hace 20 ó 30 años, cuando los mínimos rondaban los 7 millones de km2.

Podemos observar la evolución de la extensión de la banquisa ártica según los datos de JAXA durante el verano 2017 (línea roja) comparada con algunos de los últimos años y con las medias de las décadas anteriores (80, 90 y 2000):

Según los datos proporcionados por el NSIDC, el mínimo se habría producido el día 13 de septiembre con 4.640.000 km2, situándose en este caso como el octavo más bajo de la serie de observaciones por delante de 2016, 2015, 2012, 2011, 2010, 2008 y 2007. Al mismo tiempo, el mínimo de 2017 se sitúa en torno a 1.500.000 km2 por debajo de la media 1981-2010. En el siguiente mapa proporcionado por el NSIDC podemos observar la extensión de la banquisa ártica el día 13 de septiembre de 2017 (en blanco) comparada con la media 1981-2010 para la misma fecha (línea naranja):

Se observa como el hielo se ha quedado por debajo de la media climática en todas las regiones. Destaca la falta de hielo en el sector Pacífico, en los mares de Beaufort y Chukchi, así como también en el mar de Groenlandia.

La falta de hielo en el sector Pacífico se relaciona con la escasez de hielo multianual al principio de la temporada y con haber sufrido las condiciones meteorológicas más desfavorables durante este verano que, sin embargo en conjunto, ha sido relativamente benigno en el Océano Ártico, gracias al predominio de bajas presiones sobre el mismo.

En cuanto al mar de Groenlandia, la falta de hielo se explica por un patrón de circulación atmosférica y deriva del hielo que ha impedido durante buena parte del verano la exportación de hielo desde el Océano Ártico hacia el mar de Groenlandia a través del estrecho de Fram. Esto tiene también su lado positivo, al suponer una mayor retención de hielo viejo dentro del Océano Ártico.

Para finalizar, mosaico MODIS del Ártico proporcionado por el Servicio Canadiense:

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Banquisa ártica a mediados de agosto de 2017

Según los datos de JAXA, la extensión de la banquisa ártica a 19 de agosto de 2017 se sitúa en 5.090.000 km2, lo que supone el cuarto valor más bajo de toda la serie de observaciones para esta fecha, superando sólo a 2012, 2007 y el pasado 2016. Podemos verlo en la siguiente gráfica, donde se compara la extensión de 2017 (línea roja) con las medias climatológicas y algunos de los últimos años de la serie:

A continuación, en el siguiente mapa proporcionado por el NSIDC podemos observar la extensión de la banquisa ártica a 19 de agosto de 2017 (en color blanco) comparada con la media 1981-2010 para la misma fecha (línea naranja):

Extensión claramente por debajo de la media prácticamente en todo el Ártico, aunque destaca la falta de hielo en el sector Pacífico, particularmente en los mares de Beaufort y Chukchi, al norte de Alaska.

Varios motivos pueden explicar esta mayor falta de hielo en Beaufort y Chuckchi. Por un lado, estas zonas comenzaron el verano prácticamente sin hielo multianual, tal como podemos observar en el siguiente mapa que muestra la distribución del hielo clasificado según su edad (fuente) a finales de mayo del presente año 2017:

El hielo más viejo suele ser más grueso, rígido y resistente a la fractura y el deshielo estival que el hielo de primer año.

Por otro lado, aunque las condiciones meteorológicas durante el verano no han sido demasiado desfavorables para la banquisa ártica en general, el sector Pacífico es la zona donde dichas condiciones han sido  más desfavorables. Podemos observarlo en el siguiente mapa procedente de los reanálisis NCEP/NCAR, que muestra las anomalías de temperatura del aire cerca de la superficie entre el 1 de junio y el 18 de agosto de 2017, respecto a la media 1981-2010 para el mismo período:

Estas anomalías de temperatura se relacionan con la situación sinóptica durante el mismo período, protagonizada por bajas presiones sobre el Ártico Central, orientadas sobre todo hacia el sector siberiano, junto a altas presiones en el mar de Beaufort y en Groenlandia-Barents:

Durante lo que llevamos de mes de agosto las bajas presiones han seguido siendo protagonistas en el Ártico Central. El predominio de bajas presiones sobre el Ártico Central durante el verano suele ser relativamente favorable para la banquisa, pues reduce la insolación y suele limitar las advecciones de aire cálido hacia el Océano Ártico. (No obstante, bajas demasiado profundas sobre todo hacia el final del verano pueden resultar perjudiciales pues aumentan el oleaje, la fracturación de la banquisa y su deshielo lateral y basal.)

Otro efecto del patrón de circulación atmosférica ciclónica que ha sido dominante durante el verano 2017 en el Ártico Central, es la reducción del hielo exportado a través del estrecho de Fram, entre el NE de Groenlandia y las Islas Svalbard, la principal puerta de salida del hielo ártico hacia el Atlántico Norte.

Este hecho es especialmente positivo para la banquisa pues, como veíamos más arriba, este año el hielo multianual estaba volcado hacia el sector Atlántico, lo que incrementaba el riesgo de que fuera expulsado por el estrecho de Fram. Sin embargo, la exportación de hielo durante el verano 2017 a través del estrecho de Fram parece haber sido relativamente reducida. Otro reflejo de esta reducida exportación es la baja extensión de la banquisa en el mar de Groenlandia, tal como veíamos en el mapa del NSIDC, pues la extensión de la banquisa en este mar al final del verano depende sobre todo del hielo que llega exportado desde el Océano Ártico.

A partir de ahora, con el sol en el Ártico ya cada vez más bajo, y atendiendo también a las predicciones de los modelos meteorológicos, que siempre hay que tomar con mucha prudencia, no debería quedar demasiado deshielo superficial por delante, salvo en algunas zonas como el Archipiélago Canadiense. No obstante, aún se producirá algo de deshielo lateral y basal, por efecto del agua contigua a la banquisa. Asimismo, la deriva del hielo podría compactarlo reduciendo aún más la extensión. De este modo, parece que el mínimo de este año, para el que aún faltan unas tres semanas, se situará entre 4 y 4.5 millones de km2, con una posición en el ranking que probablemente será cercana a la cuarta plaza que ocupa actualmente. No obstante, como siempre, habrá que seguir observando las sorpresas que el Ártico y su banquisa nos tengan guardadas.

 

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Iceberg desprendido de la Plataforma Larsen C

Este blog se dedica al hielo marino ártico. No obstante, de vez en cuando echamos un vistazo al hemisferio sur, a la Antartida. Y a veces hablamos de icebergs, que no son hielo marino en sentido estricto pues no son agua marina congelada, pero sí que son hielo flotante y a la deriva en el océano, aunque procedentes de glaciares, de hielo continental.

Hace un mes, en julio de 2017, fue noticia el desprendimiento de uno de los mayores icebergs observados hasta ahora, se trata del iceberg A-68, fracturado de la antártica Plataforma de Hielo Larsen C.

El iceberg A-68 presenta un área de unos 5800 km2, lo que lo sitúa como el tercer mayor iceberg registrado en las últimas décadas (tras el B-15, de unos 11.000 km2, desprendido de la Plataforma de Ross en el año 2000, y tras el A-38, de unos 6900 km2, desprendido en 1998 de la Plataforma Filchner-Ronne).

Los icebergs del hemisferio norte, en su mayoría procedentes de Groenlandia, tienen dimensiones más modestas, un área de 250 km2 ya es algo muy destacable, como en el caso del iceberg desprendido del glaciar Petermann en 2010.

En cuanto al A-68, la grieta que ha ocasionado su fractura comenzó a formarse hace ya varias décadas. En la siguiente animación proporcionada por la NASA observamos el avance de la grieta desde 2006 hasta marzo de este año, cuatro meses antes de que el iceberg se formara definitivamente, pero cuando ya resultaba claro que su desprendimiento era inminente:

Y a continuación tenemos un par de imágenes aéreas de sendas secciones de la grieta, tomadas en 2016-2017, y proporcionadas por la ESA y la NASA respectivamente:

Finalmente, el pasado 12 de julio de 2017, la grieta terminaba de atravesar la Plataforma de Hielo Larsen C dando lugar al nacimiento del iceberg A-68 (fuente de la imagen):

Otra imagen del recién formado iceberg A-68 facilitada por la ESA :

A continuación, preguntas:

¿Es normal el desprendimiento de este iceberg o debe relacionarse con el calentamiento global antropogénico? En principio, el desprendimiento de este iceberg es completamente normal. Esto es lo que hacen las Plataformas de Hielo y los glaciares de terminación marina: soltar icebergs al océano.

¿Supone este iceberg un aumento del nivel del mar? No, puesto que las Plataformas de Hielo ya están flotando en el agua. Ni el desprendimiento del iceberg ni su posterior deshielo suponen, de forma directa, ninguna subida del nivel del mar.

¿Qué va a pasar ahora con el iceberg A-68? Ahora va a moverse a la deriva, aunque su ruta y velocidad exactas son difíciles de predecir. Además, no se conoce del todo bien la batimetría de la zona. Es probable que el iceberg se fracture en varias piezas más pequeñas. La mayoría terminarán derivando hacia el norte, saliendo del mar de Weddell hacia el Océano Atlántico y algunos quizá hasta el Índico, donde terminarán por desaparecer. Algunos fragmentos del iceberg podrían quedarse bastantes años recirculando en el mar de Weddell, o incluso algunos de estos icebergs podrían quedar varados en zonas de aguas poco profundas y permanecer allí inmóviles durante años. (El grosor de este iceberg puede rondar los 200 metros, con unos 25 metros emergidos, y unos 175 metros bajo la superficie del agua).

¿Qué va a pasar ahora con la Plataforma de hielo Larsen C? Esta pregunta es clave, y no se puede dar una respuesta concluyente. Hay dos opciones principales:

La primera opción es que no pase nada especial en los próximos años. La Plataforma seguirá en su sitio sin grandes acontecimientos.

La segunda opción es que la Plataforma completa pueda desestabilizarse tras la pérdida de este iceberg, equivalente aproximadamente a un 10% de su área total. Si esta desestabilización ocurriera, en los próximos años o décadas podría sucederle lo mismo que a sus hermanas menores Larsen A y Larsen B hace algunos años: colapsar completamente, tal como vemos en esta animación de los años 1986-2008 mostrando la desintegración de las Plataformas Larsen A y B (fuente):

La pérdida de la Plataforma Larsen C tampoco supondría de forma directa un aumento del nivel del mar, pues ya está flotando sobre el mismo. Pero, indirectamente, sí que podría facilitar cierta subida del nivel del mar al favorecer un flujo más rápido hacia el Océano de los glaciares de los que se alimenta la Plataforma, aunque el resultado de este efecto sería también bastante modesto.

Y, ¿este hipotético colapso de la Plataforma Larsen C estaría relacionado con el calentamiento global antropogénico? Tampoco se puede dar una respuesta concluyente. Durante la segunda mitad del siglo XX la Península Antártica fue uno de los lugares con un calentamiento más rápido de todo el planeta. Sin embargo, en los 17 años que llevamos de siglo XXI las temperaturas en la zona han descendido ligeramente (ver, por ejemplo, esta referencia).

Lo ocurrido con las Plataformas Larsen A y B, y lo que podría ocurrir a la C, podría relacionarse con el calentamiento antropogénico, pero también podría ser un proceso completamente natural. No hay que olvidar que la última glaciación acabó hace 20.000 años y, desde entonces, los casquetes de hielo de la Península Antártica y de la Antártida Occidental han estado retrocediendo, adelgazando y desintegrándose  (a un ritmo variable que depende de cuestiones atmosféricas, oceánicas y topográficas),  tal como vemos en esta modelización del hielo antártico hace 20.000 años y en la actualidad (fuente):

(El casquete de la Antártida Oriental, el mayor, en la mitad derecha de las imágenes, es otra historia: es tan frío, que apenas habría retrocedido algo en sus márgenes durante el Holoceno; en el interior,  incluso podría haber aumentado algo su grosor y volumen pues las temperaturas algo menos frías implican unas precipitaciones algo mayores y, por tanto, una acumulación de nieve y hielo algo mayor también).

Seguiremos la pista al iceberg A-68 y a la Plataforma Larsen C, que probablemente darán qué hablar en próximos meses y años.

 

 

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