Extensión media mensual de la banquisa ártica en febrero 2018

Según los datos del NSIDC, la extensión media mensual de la banquisa ártica durante el mes de febrero de 2018 se ha situado en 13.950.000 km2, lo que supone el valor más bajo para dicho mes en toda la serie de observaciones por satélite 1979-2018, tal como vemos en la siguiente gráfica:

A continuación tenemos el mapa del NSIDC que muestra la extensión media mensual de la banquisa ártica en febrero de 2018 (en blanco) comparada con la media 1981-2010 para el mismo mes (línea rosa):

Los mayores déficits de hielo se localizan en el mar de Bering y también en el mar de Barents y al norte de las Svalbard. Por el contrario, la única zona donde la extensión de la banquisa supera la media es al sur de la Bahía de Baffin, junto al suroeste de Groenlandia.

En el siguiente mapa procedente de los  reanálisis NCEP/NCAR se observan las anomalías de temperatura del aire cerca de la superficie en el Ártico durante el mes de febrero de 2018:

Temperaturas claramente por encima de la media en todo el Océano Ártico, destacando la zona al norte de las Svalbard hasta el Polo,  así como todo el entorno del estrecho de Bering. Temperaturas algo por debajo de la media en algunas de las zonas periféricas más al sur, como la Bahía de Hudson o el sur de la Bahía de Baffin.

Estas desviaciones de temperatura han venido asociadas a la siguiente presión media al nivel del mar durante febrero de 2018:

Las altas presiones sobre Eurasia se extienden hacia el interior del Océano Ártico. Junto a las bajas de Islandia y el Archipiélago Canadiense se crea un carril que propicia las advecciones del sur hacia el Ártico Central a través de la zona de las Svalbard. A su vez, las altas presiones en Alaska y la desplazada baja de las Aleutianas también favorecen un flujo de aire templado desde el sur hacia la zona del estrecho de Bering.

La escasez de hielo el sector Pacífico, en los mares de Bering y Chukchi, se viene observando ya desde el otoño, y probablemente sea una de las características más destacables y persistentes de la presente temporada invernal en el Ártico. Esta escasez de hielo se ha venido relacionando con una baja de las Aleutianas más débil y errática de lo habitual, desplazada por las frecuentes irrupciones de dorsales hacia el norte a través de la zona del estrecho de Bering.

En febrero se ha sumado el Atlántico a este mismo juego: fuertes irrupciones del sur y suroeste han creado una gran zona de agua abierta al norte de las islas Svalbard e incluso, temporalmente, al noreste de Groenlandia.

Todo esto puede observarse en esta animación propocionada por Thomas Lavergne,  en la que mediante flechas se muestra la dirección y velocidad de la deriva del hielo (en blanco y tonos de azul según su concentración) en el Océano Ártico entre el 16 y el 28 de febrero de 2018:

Los primeros días (16-20) se observa la fuerte deriva hacia el norte en la zona del estrecho de Bering, creando zonas de hielo a baja concentracióny algo de agua abierta incluso en el mar de Chukchi, al norte del estrecho. En los días siguientes (20-25) se observa una jugada similar, pero aún más intensa, al noreste de Groenlandia y norte de las Svalbard. Finalmente (días 26-28), la deriva del hielo presenta una dirección ya más habitual tanto en la zona de Bering como en la de las Svalbard.

El evento al noreste de Groenlandia es muy llamativo pues es extremadamente inhabitual observar zonas tan grandes de agua abierta y hielo a baja concentración en esa zona (sí que en ocasiones el viento abre allí polynyas costeras incluso en pleno invierno, pero a menor escala). Así como en la zona del estrecho de Bering las observaciones (Cryosat-2 y SMOS) indican que el hielo es mucho más fino de lo normal, y por tanto más susceptible de ser desplazado por el viento, al norte de Groenlandia los grosores observados son más habituales, lo que destaca aún más la potencia de este evento. Tremendo carril de vientos entre las bajas del Archipiélago Canadiense y Groenlandia, y la dorsal anticiclónica que ascendía hacia el Ártico a través de las Svalbard, y que a su vez canalizaba una masa de aire gélido hacia Europa desde Siberia Occidental y los mares de Kara y Barents. Lo vemos en este mapa del ECMWF para el 24 de febrero de 2018:

En algún momento durante el mes de marzo la banquisa ártica alcanzará su extensión máxima anual, que probablemente sea una de las más bajas de toda la serie de observaciones, en disputa con los dos últimos años, 2016 y 2017. Lo vemos en esta gráfica donde se muestra la extensión de la banquisa ártica según los datos de JAXA en 2018 (línea roja) comparada con algunos otros años y con las medias decadales:

Seguiremos observando las sorpresas que el Ártico y su banquisa tengan preparadas.

 

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